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Ricardo Gómez, 1954 in Segovia geboren, zog bald mit seiner Familie nach Madrid. Er studierteMathematik und war als Lehrer tätig. Seid seinem Entschluss, sich ganz dem Schreiben zu widmen, fühlt sich der Autor wie neugeboren. Daher empfindet er sich jünger, als er tatsächlich ist.Neben seiner Autorentätigkeit liest er sehr gern, interessiert sich leidenschaftlich für Fotografie und Kino, tauscht sich mit seinen Freunden aus und reist, wann immer er kann. Sein Buch «Wolkenauge» wurde 2006 mit dem Kinder- und Jugendbuchpreis «El barco de vapor» ausgezeichnet. 2010 erhielt Ricardo Gómez den gleichen Preis für das Buch «Mujer mirando al mar».
Ricardo Gómez, nació en Segovia en 1954 y pronto emigró a Madrid con su familia. Estudiómatemáticas y las enseñó en la escuela. El autor se ve a si mismo más joven que su verdadera edad porque siente que volvió a nacer el día que decidió dedicarse a escribir. Aparte de escribir, le encanta leer, le apasionan la fotografía y el cine, charla con sus amigos y viaja siempre que puede. Ricardo Gómez ha obtenido el premio «El barco de vapor» por su obra «Ojo de nube» en 2006. En 2010 fue galardonado con el mismo premio por su libro «Mujer mirando al mar».


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Als die Wehen einsetzten, legte Blühende Tanne den Beutel mit den wilden
Brombeeren, die sie gesammelt hatte, ab und sagte zu ihrer Mutter: «Es geht los
» Goldenes Licht legte den Arm um sie und ging mit ihr bis zu einer Lichtung. Zwei andere Frauen, die ebenfalls beim Beerenpflücken waren, begleiteten sie, während eine dritte zum Dorf zurücklief, um alles Nötige für die Mutter und das Neugeborene zu holen.
In der Hocke, die Arme auf die Schultern der zwei Frauen gestützt, brachte Blühende Tanne einen Sohn zur Welt. Wie es Brauch war, half die Großmutter bei der Geburt. Sie biss die Nabelschnur durch und verknotete sie dicht am Bauch des Säuglings. Dann steckte sie ihm einen Finger in den Mund, um ihm den Rachen zu reinigen.Der Junge hustete und seine kleine Brust begann sich rhythmisch auf- und ab zu bewegen. Die Frauen warteten auf sein Schreien, aber der Säugling weinte nicht. Er weinte auch nicht, als die Großmutter ihn wenig später zum Flußufer trug und ihn in das eiskalte Wasser tauchte. Während sie ihn wusch, zählte Goldenes Licht die Finger seiner zu Fäusten geballten Hände und die Zehen seiner winzigen Füße. Sie untersuchte seinen Körper genau, stellte fest, dass alles vollständig und gut geraten war und dankte dem Großen Geist, dass er ihrer Familie ein gesundes und kräftiges Kind geschenkt hatte.
Die Frauen hatten Blühende Tanne inzwischen auf eine Matte gebettet, damit sie sich ausruhen konnte, und ihr eine Schale Wurzelsud zu trinken gegeben. Kurz darauf kam die Großmutter zu ihrer Tochter und reichte ihr das Kind, das in eine Decke gewickelt war.
«Es ist ein wunderschöner Junge. Er hat nicht geweint, als ich ihn ins Wasser getaucht habe, er wird ein mutiger Jäger werden. Wir nennen ihn Schweigsamer Jäger.»
Kurz nachdem die Sonne hinter den Bergen verschwunden war, machten sich die fünf Frauen auf den Rückweg ins Dorf. Goldenes Licht trug ihren Enkel auf dem Arm und schon jetzt hatte sie das Gefühl, dass das ausbleibendeWeinen kein gutes Vorzeichen war.Schneller Pfeil kehrte von der Jagd zurück, als bereits die ersten Sterne am Himmel standen. Schnell erreichte ihn die Nachricht, dass er zum dritten Mal Vater geworden war, und alle gratulierten ihm, weil das Neugeborene ein Junge war. Er betrat sein Tipi, strich seiner Frau mit der Hand über die verschwitzte Stirn und deckte den Jungen auf, um zu sehen, ob er gesund und stark war.
Blühende Tanne sagte: «Er soll Schweigsamer Jäger heißen. Er hat nicht geweint, als ihm Goldenes Licht einen Finger in den Mund gesteckt hat, und auch nicht, als er im Fluss gewaschen wurde.»
Schneller Pfeil lächelte. Er fand, dass Schweigsamer Jäger ein guter Name war. Er stellte sich vor, wie dieses Baby in einigen Jahren zu einem Kind und später zu einem Mann heranwachsen und ihn und die anderen Männer auf die Jagd begleiten würde. Schneller Pfeil betrachtete die Fäuste und die geschlossenen Augen des Jungen und sah in ihnen ein Zeichen von Beharrlichkeit. Der Gedanke, dass sein Sohn mutig und kräftig und der Stolz der Familie werden würde, gefiel ihm. Großmutter Goldenes Licht jedoch wurde mit jeder Stunde unruhiger, weil ihr Enkel so schweigsam war. Sie wachte die ganze erste Nacht lang, aber der Säugling gab nicht das leiseste Wimmern von sich.Genauso wenig wie am nächsten Tag oder in der zweiten Nacht seines Lebens. (
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Al sentir los primeros dolores del parto, Abeto Floreciente dejó en el suelo la bolsa en que recogía moras silvestres y avisó a su madre:
Madre, ya llega...
Luz Dorada la sostuvo por la cintura y caminó con ella hacia un claro del bosque. Otras dosmujeres dejaron la recolección y las acompañaron,mientras una tercera se dirigió al poblado a buscar lo necesario para atender a la madre y al recién nacido. En cuclillas, con los brazos apoyados en los hombros de dos mujeres, Abeto Floreciente dio a luz un niño. Según la costumbre, la abuela ayudó en el parto, cortó con sus dientes el cordón umbilical y lo anudó cerca de la tripa del recién nacido. Luego, le introdujo un dedo en la boca para limpiar su garganta.
El niño tosió y su pequeño pecho comenzó a moverse rítmicamente. Las mujeres esperaron el berrido acostumbrado, pero el recién nacido no lloró.
Tampoco lloró cuando, poco después, la abuela se acercó con él al borde del río y lo sumergió en el agua helada. Mientras lo lavaba, Luz Dorada contó los dedos de sus manitas cerradas y de sus diminutos pies. Observó con detalle su cuerpo, lo encontró completo y proporcionado y dio gracias al Gran Espíritu por haber bendecido a su familia con un niño sano y fuerte.
Las mujeres tumbaron a Abeto Floreciente sobre la estera, para que descansase, y le dieron de beber zumo en un cuenco. Poco después, la abuela subió donde estaba su hija y le tendió el niño, envuelto en una manta:
Es un niño precioso. No ha llorado al sumergirlo en el agua. Será un valiente cazador. Le llamaremos Cazador Silencioso.
Poco después de que el sol se pusiese sobre las montañas, las cinco mujeres emprendieron viaje hasta el poblado. Luz Dorada llevaba a su nieto en brazos y ya entonces tuvo la sensación de que la ausencia de llanto no era un buen presagio.
Arco Certero regresó de su jornada de caza cuando se habían encendido las primeras estrellas. Pronto tuvo noticias de que era padre por tercera vez y recibió las felicitaciones de todos los hombres del poblado porque el recién nacido fuese varón. Entró en su tipi, pasó la mano por la frente sudorosa de su mujer y destapó al niño para comprobar si parecía sano y fuerte.
La madre le anunció:
Se llamará Cazador Silencioso. No ha llorado cuando abrieron su boca, ni tampoco cuando lo lavaron en el río.
Arco Certero sonrió. Le pareció un buen nombre, ese de Cazador Silencioso. Pensó que dentro de unos años, ese niño se haría un chico y después un adulto, y los acompañaría
a él y a otros hombres en las partidas de caza. Observó sus puños y sus ojos cerrados y pensó que eran signos de firmeza.
El padre se sentía satisfecho al pensar que su hijo crecería enérgico y fuerte y sería el orgullo de la familia.
Pero a medida que pasaban las horas, crecía la inquietud de la abuela Luz Dorada, a quien no gustaba que su nieto fuese tan callado. Estuvo atenta la primera noche, pero el recién nacido no soltó un solo gemido. Tampoco lo hizo el siguiente día, ni la segunda noche de su vida.
Por eso, a la madrugada del tercer día fue al tipi de su hija y dijo:
Está muy silenciosa tu casa.
No te preocupes, madre. El niño está sano. Se agarra al pezón con fuerza y su tripa funciona bien, como puedes comprobar.
Luz Dorada vio cómo el niño chupaba de la teta de su madre, con los puños bien cerrados. Era cierto que parecía un muchacho muy fuerte.
Pero eso no la tranquilizó. (
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